El arma audiovisual

En la segunda jornada de foro hubo expositores indígenas que contaron su experiencia como realizadores y actores.

La sala Jacobo Lacks del Centro Cultural de la Cooperación desbordaba de público, había de casi todas las edades, y de diversos orígenes. En esta mesa hubo cuatro expositores. El primero en contar su visión del trabajo que realiza, fue Kajfv Antiñir, comunicador mapuche que trabaja en el Canal CN23, donde presenta noticias de distintos pueblos originarios, y es integrante de Kona Producciones. “Los Kona somos los jóvenes que agarramos los medios de comunicación para mostrar las realidades mapuche”. En tiempos no tan lejanos los kona eran los jóvenes guerreros, explicó.

En ese sentido, “El Grito del Lanín” es un corto documental que nació de la necesidad de mostrar a la sociedad que la política mapuche de defensa territorial sale de su cosmovisión ancestral. “De ahí sale nuestra energía”. El gobierno pretendía hacer explotaciones turísticas en el cerro Lanín y “ya teniendo malas experiencias como la de Chapelco, las autoridades mapuche vieron que se venía un mal camino. Nos reunimos como pueblo en esta gran ceremonia para reivindicarlo como patrimonio cultural”.

“Es la tierra la que está diciendo basta de esta contaminación y somos el che, las personas, los que tenemos la responsabilidad de defenderla”, afirmó el joven comunicador mapuche. El Movimiento Popular Neuquino que gobierna la provincia de Neuquén desde antes que Antiñir naciera administra los “recursos turísticos, petroleros y muchos intereses internacionales”.

Sobre los objetivos que buscan mostrar a través de la producción audiovisual, dijo:
“Estamos buscando una relación intercultural donde debemos conocernos y respetarnos. Tenemos muchas diferencias pero hoy vivimos en el mismo espacio territorial. La lucha mapuche y de los sectores sociales van de la mano, tenemos un mismo enemigo”.

Desde Gulumapu

Francisco Huichaqueo, desde el otro lado de la cordillera -denominado como Gulumapu por los mapuches-, contó que de muy chico salió de su lugar rural de origen y “fui infectado por la vergüenza, después me encontré con mis antepasados, muchas historias nos las ocultaron para no hacernos sufrir”.

Su desarrollo como artista lo cambió, en un proceso en el que se auto reconoció mapuche. “En los inicios de mi aprendizaje noté que había un gesto mapuche en las cosas que hacía. Ha sido un proceso de 10 años. Los dibujos me salían de determinada manera, era expresivo rústico, ‘esto es indio’ me di cuenta”.

Para Francisco el contraste entre una niñez “muy bella por vivir cerca de la naturaleza” y al mismo tiempo ser el “típico niño que hostigaban en la escuela”, lo llevó a ser pintor, dibujante y ahora cineasta. No habla mapuzundun pero tiene sueños en ese idioma, con el tiempo descubrió que los sueños (sobre el pasado y el futuro) eran una herencia familiar y algunas de sus realizaciones fueron impulsadas por estos sueños.

Se preguntaba ante el auditorio que lo seguía atentamente: ¿Qué es el cine experimental? Y se respondía: “No tengo idea. No se puede explicar, hay que disfrutarlo. Quieren clasificar todo como en un museo. Yo solo busqué mi propio expresionismo”. En otro momento deslizó un consejo: “Hay que dar paso a la casualidad, uno no puede controlar todo”.

Sobre su vida académica contó: “Soy maestro en la Universidad de Chile y mis colegas decían que yo no hacía arte mapuche, porque tenían esa idea folcklorizada. Después lo mostré en las comunidades y ellos me dijeron: esto es arte mapuche. Ya se pueden imaginar con qué opinión me quedé”.

“La Misión” y los indios de la década de los 80’

Si el relato de Huichaqueo tenía un ritmo y tonalidad suave y duro, el relato de Yulquila Ontiveros, fue un torbellino de información sobre su experiencia de actor en una producción cinematográfica internacional que ganó un Oscar en 1987.

Asunción Ontiveros Yulquila, un activista kolla que en palabras de un joven indígena del público “resume la historia del movimiento indígena del Abya Yala en las últimas décadas”, contó su experiencia como actor del “jefe indio” del pueblo guaraní en la película La Misión, filmada en 1985 en Colombia y en Misiones.

Yulquila asesoraba a la producción de la película sobre cómo mejorar las relaciones entre los 380 waunonos y los 260 ingleses. Un día los indígenas hicieron una huelga, querían desayunar lo mismo que los ingleses: huevo frito, salchichas, leche, jugo de naranja. “Los antropólogos habían recomendado que para respetar su cultura había que darles agua hervida, pollo y arroz”. El productor me dijo: “Esto no está previsto en el presupuesto. Le respondí que no había problema, que los ingleses se alimenten con la comida prevista para los indígenas. Al otro día estaba todo a disposición de todos, indios e ingleses”.

El lugar de la filmación era “un campo vacío, había que caminar 10 kilómetros para ver algunas casitas”. Se construyeron galpones en todo el campamento. La película costó 25 millones de dólares. “Al mes aparecieron los mercaderes, gente que vendía relojes, perfumes, carnes, drogas… Una mañana hubo una brutal balacera: mataron 4 personas en una pelea de dos grupos por quien vendía drogas a los ingleses”.

Al irse del campamento tras la finalización de la película, los indígenas colombianos se compraron fusiles para cazar, decían “ya no vamos a usar arco y flecha”, y las mujeres, que no usaban corpiño, “se volvieron todas con corpiño”.

Desde el Chaco

Mónica Charole figura en su DNI pero a esta joven comunicadora qom la conocen como Nuhem Bashe. Cuando terminó la secundaria comenzó su labor periodística tanto en radio como en la prensa escrita, la nueva experiencia es su papel en la Coordinadora Audiovisual Indígena de los tres pueblos originarios de la provincia: qom, mocoví y wichí. Espacio que surgió en 2008 con el impulso del CEFREC de Bolivia y que hoy cuenta con cuarenta comunicadores articulados en la provincia.

Muy temprano comprendió que la comunicación es poder y en ese sentido remarcó la reciente censura del diario Página/12 a una nota del periodista Darío Aranda sobre el crimen del campesino indígena Cristian Ferreyra, en Santiago del Estero.

Bashe también destacó que los comunicadores indígenas del Chaco participaron de la discusión y la lucha por la nueva ley de medios, que incorpora el derecho a la comunicación con indígena. En ese sentido subrayó: “Estamos a la espera de que nos den las herramientas, pero la ley está siendo trabada”.

Ya organizaron 4 festivales y van por el quinto. Demostraron que los indígenas podían hacerlo, incluso sin recursos. Además de proyectar en las comunidades y debatir, han rodado su primera película, la ficción: La Nación Oculta en el meteorito. “En la película  “todo lo hicimos nosotros: las cámaras, la iluminación… somos conscientes de que hay muchos puntos donde hay q mejorar en la película”

Su definición final tiene que ver mucho con BAIn 2011, “porque los medios difunden muy poco lo que nosotros hacemos, hay que contar con medios propios”.

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